20 aniversario de A la Sombrita

Un viaje de luz y de sombras desde el fuego prehistórico hasta la Ciudad del Sol

El arte del teatro de sombras había recorrido un largo camino desde la China milenaria y, aún antes, desde los tiempos en los que el hombre prehistórico hacía sombras con sus manos y su cuerpo frente al fuego de la cueva, cuando José Diego Ramírez, titiritero solista y director artístico de la compañía ‘A la Sombrita’, se encontró con él.

Ocurrió en la Exposición Universal de Sevilla en 1992 y desembocó en un gran viaje que aún hoy continúa con el timón fijado en el municipio sevillano de Écija, conocida como la ‘Ciudad del Sol’. “A través de la investigación sobre el teatro de sombras que hice a partir de aquel momento, me di cuenta de que podía contar historias con la luz y de que eso era lo que quería hacer durante toda mi vida”, afirma José Diego Ramírez.

Comenzó entonces una etapa muy intensa de formación y aprendizaje en iluminación, técnicas de títeres y marionetas, lenguajes narrativos… que desembocó en el 21 de marzo de 2001, Día Mundial del títere, en el estreno de su primera obra: ‘La señorita Ofelia’.A la Sombrita cumple 20 años

“Invertí todos mis ahorros y fue una ruina”, recuerda el director. Pero allí estaba el germen de ‘A la Sombrita’, la única compañía de teatro de sombras de Andalucía, que en apenas un mes cumplirá 20 años difundiendo la magia del títere y las sombras, el arte escénico más antiguo de la historia, más allá de las fronteras de la edad o de las nacionalidades.

Un “sortilegio que atrapa los sentidos”

En estas dos décadas de respeto a esta tradición artesanal, que se ha convertido en Patrimonio de la Humanidad, y un tanto de riesgo por probar nuevas técnicas y lenguajes, ‘A la Sombrita’ ha representado en teatros nacionales e internacionales una decena de espectáculos en más de 1.000 funciones, recibiendo el cariño de casi 165.000 espectadores.

España de Norte a Sur, Grecia, Argentina, Portugal o México, donde llegaron a reunir en una función a 1.100 espectadores, han conocido las aventuras de ‘El Patito Feo’ y de ‘El Príncipe que no sabía jugar’; han soñado con ‘Los cuentos de pocas luces’; se han colgado de ‘Un trocito de luna’; o han surcado mares lejanos buscando ‘El Tesoro de Barracuda’, entre otras muchas singladuras.

Tanto el director artístico de la compañía como la otra mitad de A la Sombrita, Luz Riego, responsable de producción y distribución, no dejan de mostrar su asombro por la sintonía innata que existe entre los niños y el teatro de sombras. Así, explican como “sean de donde sean, ocurre que en nuestras obras se ríen y se emocionan con las mismas cosas”. “Se produce un ritual, una especie de sortilegio que atrapa los sentidos”, cuentan.

Un formato de teatro único

No obstante, detrás de este momento mágico hay mucho trabajo y una apuesta pionera por fusionar el trabajo netamente artesanal del títere con modernas técnicas de iluminación, que aplica por José Diego Ramírez a partir de su formación profesional en iluminación artística y programación informática.

Ello también les ha permitido cambiar el discurso y los ritmos narrativos, hasta el punto de darle la vuelta al tradicional formato del teatro de sombras. Según revela el director, “en lugar de trabajar detrás de la pantalla, me he permitido ponerme delante de ella para que se vea el trabajo manual que hay con el títere y cómo se crea la ilusión de movimiento con las sombras”.

“Estamos muy orgullosos de poder decir que hemos aportado cosas al teatro de sombras sin salirnos de la pura artesanía”, afirman.

Es la manera de competir con la omnipresente tecnología sus pantallas y de crear “una comunicación muy potente,A la Sombrita 20 aniversario un juego de miradas que es muy emocionante, sobre todo con los niños”. Según señalan “queremos que entiendan que lo que están viendo es algo único, que lo que va a ocurrir en este instante no va a volver a ocurrir nunca más”, y, aseveran, “esa es la magia del teatro y por eso nos dedicamos a ello”.

Fruto de esta singular factura artística han surgido una decena de obras de teatro, de las que actualmente tienen cinco en cartel, algunas de ellas con importantes premios. Son los espectáculos ‘Cuentos de Pocas Luces’, con cuatro candidaturas a los Premios MAX en 2013; ‘Un trocito de Luna’; ‘El Príncipe que no sabía jugar’; ‘El Patito feo’ y ‘El tesoro de Barracuda’, su última producción y espectáculo recomendado por la Red Nacional de Teatros Públicos en 2018, Premio del Público a la Mejor Obra en la XII Edición de Teatro Familiar Herrera en Escena y Finalista en los Premios Lorca de Teatro Andaluz en 2018, entre otras distinciones.

Abriendo camino al teatro de sombras

Pero su compromiso con esta forma de teatro va mucho más allá de crear y representar sus propias obras. ‘A la Sombrita’ también lleva a cabo una intensa labor por divulgar y dignificar el viejo oficio del titiritero, organizando talleres de formación, distribuyendo espectáculos de otras compañías e impulsando festivales de títeres y marionetas, como el MITSol, la Muestra Internacional de Titiriteros SOListas; el Festival titiriMARTEs en Écija; titiriCOLONIA en Fuente Palmera o el Festival de Títeres y Objetos TitiriPALMA en Palma del Río.

Para ello, cuentan con un instrumento fundamental, la primera sala de títeres y sombras de Andalucía, la Salita de Pocas Luces, por la que en 2009 la compañía recibió el premio a la Mejor Empresa Creativo Cultural por la Red Andalucía Emprende.

En 2015, la sala se trasladó a El Villar (Fuente Palmera), donde se ha reconvertido en una residencia de artistas que acoge encuentros y talleres profesionales, pasando a denominarse CRAI – Centro Rural de Artes Interpretativas “Pocas Luces”.

Fruto de esta actividad, en 2018 el Ayuntamiento de Fuente Palmera rotuló la calle donde están ubicadas las instalaciones como “Calle de los Titiriteros”. Tal y como subrayan, “nos marcamos el objetivo de mostrar todas las posibilidades escénicas del teatro de sombras en los distintos festivales y programaciones nacionales. En ese camino, hemos descubierto trabajos maravillosos de otras compañías titiriteras que queríamos que conocieran a través de la Salita de Pocas Luces y la organización de los festivales por la comarca”.A la Sombrita, Entidad del Año en Écija

Entidad del Año en Écija

Su labor se ha visto reconocida por el municipio de Écija que, en su 20º aniversario, ha distinguido ‘A la Sombrita’ como ‘Entidad del Año en Écija’. Este galardón, otorgado por el Ayuntamiento de Écija y su sociedad civil, será entregado a la compañía en una ceremonia que se celebrará el 28 de febrero, Día de Andalucía, en el Teatro Municipal de Écija.

Festival de Teatro ‘A la Sombrita’

Para celebrar sus 20 años en el teatro de sombras, la compañía ha querido llevar a cabo una acción especial que acerque al público su trayectoria. Así, han diseñado el ‘Festival de Teatro A la Sombrita’, que acoge en un fin de semana la representación de tres de sus obras más representativas: ‘El Patito Feo’, ‘Un trocito de Luna’ y ‘El Tesoro de Barracuda’.

“Esta iniciativa es un viaje por nuestros 20 años de vida, en el que queremos compartir con niños y mayores la evolución técnica y artística que ha experimentado la compañía”, explica su director.

El festival familiar comenzará su andadura en la localidad sevillana de Lora del Río en primavera y estará disponible para que todos los municipios interesados puedan incluirlo en su programación cultural a lo largo del año.

El teatro de sombras, más importante que nunca

De forma paralela, la compañía continúa investigando nuevas posibilidades para el teatro de sombras, a la vez que siguen colaborando en coproducciones y organizando acciones de formación.

A pesar de la incertidumbre sobre cómo quedarán los públicos tras la pandemia, A la Sombrita defiende que el “teatro de sombras es ahora más importante que nunca”. “Despierta nuestra humanidad, activa la imaginación de los niños y su capacidad de jugar y de soñar”, aseguran.

Tal y como concluyen, “el teatro es efímero, pero queda un legado en la emoción del público que viene a vernos. Al final, esta profesión sirve para algo, porque cuando vamos al teatro y compramos una entrada, ya se produce un cambio”.

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