Diario de creación #13 de El Diablo Cojuelo: Enseñar a moverse a una sombra.

📖 Diario de creación #13: Enseñar a moverse a una sombra

Cuando el movimiento obliga a revisar también el calendario

Enseñar a moverse a una sombra está siendo mucho más que añadir una articulación. En la entrega anterior os contaba cómo una avería durante la gira había devuelto al taller una reflexión sobre la fragilidad del teatro. Esta semana, el propio trabajo de construcción nos ha obligado a mirar otra cosa igual de frágil: el tiempo.

1. La Calle de los Gestos empieza a moverse

Esta semana algunas de las figuras de la Calle de los Gestos han empezado a pedir movimiento.

Hasta ahora buena parte del trabajo consistía en imaginar, dibujar, adaptar, cortar y colocar las siluetas dentro de cada cuadro. Pero hemos llegado a otro momento: ya no basta con que los personajes estén ahí. Tienen que comportarse.

Y una sombra que se mueve cambia completamente las reglas.

Un gesto que parece enorme cuando lo hacemos delante de nosotros puede convertirse en algo insignificante visto desde el patio de butacas. El movimiento tiene que ser limpio, comprensible y, muchas veces, bastante más exagerado de lo que imaginábamos inicialmente.

Así que hemos empezado a estudiar articulaciones, puntos de giro y pequeños mecanismos capaces de transmitir varios movimientos.

De repente, detrás de una figura aparentemente sencilla aparece toda una pequeña máquina.

2. Cuando el dibujo empieza a hacer preguntas

Mientras dibujamos podemos imaginar casi cualquier cosa.

Pero cuando esa silueta tiene que convertirse en un objeto real, la materia comienza a hacernos preguntas.

¿Dónde tiene que estar la articulación?

¿Cómo conseguimos que una pieza arrastre a otra?

¿Hasta dónde puede moverse sin romper la lectura de la figura?

¿Será suficientemente visible desde la última fila?

¿Podremos repetir ese movimiento función tras función?

Son preguntas pequeñas que terminan modificando el dibujo.

Y eso mismo está sucediendo en otros cuadros.

En el mercadillo, por ejemplo, no basta con diseñar un puesto que resulte bonito como ilustración. Tiene que sostenerse. Hay que pensar dónde estarán las bases, cómo se mantendrán determinadas letras y formas, qué partes necesitan un pequeño puente para no quedar aisladas y cómo conseguiremos que todo el conjunto pueda aparecer y desaparecer rápidamente durante la representación.

Ahí es donde el dibujo deja de ser solamente dibujo.

Empieza la construcción teatral.

3. Diseñar para que ocurra de verdad

Esta es probablemente una de las cosas que más me fascinan del teatro de sombras.

La imagen final puede parecer extremadamente sencilla: una silueta negra, una pantalla y una luz.

Pero para que esa imagen aparezca durante unos segundos sobre el escenario puede haber detrás horas de dibujo, pruebas, cortes, correcciones, articulaciones, mecanismos, posiciones de luz y manipulación.

Y además tiene que funcionar.

No una vez.

Muchas veces.

Porque estamos construyendo un espectáculo que tendrá que viajar, montarse, desmontarse y volver a representarse en espacios diferentes.

Por eso estamos intentando que cada decisión que tomamos ahora tenga en cuenta no solamente cómo se verá el día del estreno, sino también cómo podremos repetirla después.

4. Una decisión que no cabe en una silueta

Mientras hacíamos todo este trabajo apareció una pregunta mucho más grande.

No afectaba a una figura.

Afectaba a toda la producción.

Durante estas semanas hemos revisado con bastante detalle todo lo que todavía queda por construir, probar y resolver en el taller. Después hemos colocado al lado el calendario real de este otoño, lleno de funciones, viajes y compromisos.

La conclusión no era especialmente agradable.

Si manteníamos el calendario de ensayos previsto, existía un riesgo importante: empezar a resolver escenas simplemente porque se acababa el tiempo.

Y esa es una trampa peligrosa.

Porque una cosa es decidir que una solución sencilla es la mejor solución.

Y otra muy diferente es elegirla porque mañana hay que ensayar.

Después de valorar el trabajo pendiente y las semanas reales de las que disponemos, hemos tomado una decisión importante: trasladar los ensayos principales a diciembre.

5. Decidir también forma parte de crear

Cambiar unas fechas sobre un calendario puede parecer sencillo.

No lo es.

Una decisión así afecta a todo el equipo. Cambia jornadas de trabajo, planificación, organización y costes.

Precisamente por eso este tipo de decisiones hay que intentar tomarlas con cierta frialdad. No se puede pensar solamente en las ganas que tenemos de ver ya el espectáculo sobre el escenario. Hay que mirar qué necesita realmente la producción.

El Diablo Cojuelo ha ido creciendo.

Tenemos siete pantallas móviles, diferentes planos de sombras, objetos que aparecen y desaparecen, mecanismos, iluminación, música y un actor que debe convivir con toda esa maquinaria escénica.

Muchas de esas cosas todavía necesitan probarse.

Algunas funcionarán exactamente como las hemos imaginado.

Otras seguramente no.

Y tendremos que cambiarlas.

Eso también forma parte del trabajo.

Lo que queremos evitar es llegar a un ensayo con una escena todavía sin resolver y terminar diciendo:

«Bueno, hagámoslo así porque ya no tenemos tiempo».

6. El tiempo también es un material

Cuando construimos una sombra elegimos el material adecuado.

Pensamos su grosor, su resistencia, su tamaño.

Quizá con el tiempo ocurre algo parecido.

También tenemos que decidir cuánto necesita cada proceso.

Hay momentos en los que acelerar ayuda.

Y hay otros en los que acelerar simplemente significa dejar de hacerse preguntas.

Esta semana hemos empezado a enseñar a moverse a algunas sombras.

Y, paradójicamente, también hemos decidido detenernos un poco.

Porque crear no consiste siempre en avanzar.

A veces consiste en reconocer que una idea necesita más tiempo antes de obligarla a subir al escenario.

Y quizá el tiempo sea también uno de los materiales con los que estamos construyendo El Diablo Cojuelo.

José Diego Ramírez · A la Sombrita
25 años de sombras con luz propia

 

Diario de creación #13 de El Diablo Cojuelo: Enseñar a moverse a una sombra.

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Diario de creación de El Diablo Cojuelo – Teatro de Sombras.

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